viernes, 25 de septiembre de 2015

CARLOS V EN MÜLBERG por TIZIANO

 

El emperador carlos v, a caballo, en mühlberg


Tiziano vecellio  (hacia 1480-1576) Óleo sobre lienzo 3,35 x 2,83 m.
Madrid - Museo del Prado





La acción transcurre en Alemania, en una pequeña ciudad a orillas del Elba. Son las primeras horas del día y en medio de una luz crepuscular  y asomando por un claro del bosque aparece un solitario jinete a lomos de un hermoso caballo castaño. Una tenue niebla envuelve el ambiente. Los primeros rayos de sol se reflejan en su armadura dándole un brillo resplandeciente. Su mirada, perdida en la lejanía parece escrutar ya su próximo destino…
Así podría iniciarse una de las miles de novelas históricas que inundan las estanterías de las librerías… si la trama fuese la batalla de Mühlberg. 
Es un “capolavoro”; “masterpiece”; “chef d´oeuvre”;  “meisterstück”; una genialidad en todos los lugares del mundo. Es difícil imaginar a cualquier persona que en presencia de esta obra, no se sienta impresionada.  La magnificencia y majestuosidad del cuadro, su gran belleza y su elegante ejecución, hacen de él, una obra maestra de gran transcendencia en la historia de la pintura y que ejerce además como eje de la iconografía ecuestre, que tuviera en un extremo la escultura de Marco Aurelio y en el otro los retratos realizados hasta Goya, pasando por Rubens, Velázquez o Ranc.



La idea de encabezar una monarquía cristiana universal que mantenía el Emperador, esbozada también por su primer canciller Gattinara, está reflejada magníficamente en la obra. Manifiesta las dos tradiciones representativas mas queridas en la corte carolingia: por un lado la idea de tradición cristiana del “miles Christi et defensor Fidei” (soldado de Cristo y defensor de la Fe)  y por otro su relación con el mundo clásico como nuevo Cesar de la cristiandad. (Llegué, vi y Dios venció afirmó el Emperador en recuerdo a Julio Cesar).
El cuadro de Tiziano apuesta claramente por representar estos aspectos de forma resumida, a través de un lenguaje marcadamente naturalista y rechaza el lenguaje alegórico recomendado al respecto por Pietro Aretino, que le aconsejaba incluir imágenes de la Fe y la Religión. Por esa razón el pintor se aleja evidentemente de realizar referencias concretas a los aspectos de la batalla, en términos geográficos, militares o contextuales, con la excepción de las citas directas, referidas al Emperador, como el arnés, la armadura y la lanza, o de las alusiones a otros diferentes aspectos narrados por la crónica oficial de Luis de Ávila y Zúñiga    
En la pintura de Tiziano la expresión de la majestad del personaje está presente en cada detalle. Una mirada triste, de expresión adusta y preocupada, que muestran la imagen de un dignatario pacífico, en concordancia con la idea propagandística que en ese momento se pretendía dar, son los verdaderos ejes emocionales del cuadro, sin que sea necesario hacer una referencia directa a la batalla, pues solo la elegante marcha del animal eleva al Emperador a la región donde habitan los “héroes”.


Hay que tener en cuenta, que unos años antes, en 1527, Carlos Emperador de la Cristiandad, se había enfrentado a una coalición de estados católicos, encabezados por el propio Papa, que creyó ver amenazados sus estados temporales y que su ejército saqueó brutalmente la propia Roma, hecho que conmovió al mundo cristiano, y que la propaganda imperial quiso justificar, consciente de lo que el saqueo suponía, en la corrupción y vicios de la Iglesia y en defensa de un nuevo cristianismo basado en la fe y en una Iglesia despojada de sus bienes y poderes temporales.
    

El hecho que la obra conmemora es la victoria de Carlos V en la batalla de Mühlberg sobre los príncipes alemanes coaligados en la Liga de Smalkalda, encabezados por Juan Federico de Sajonia y Felipe I de Hesse, ocurrida el 24 de abril de 1547. Este conflicto tuvo su origen en la asunción de la reforma luterana por gran parte de los estados alemanes, lo que desembocó en una confrontación tanto política como espiritual, y sobre cuya solución, el Emperador se debatía entre una política de guerra o de conciliación.


Felipe I de Hesse
Federico I de Sajonia por Lucas Cranach

A pesar de la victoria militar sobre los protestantes, esta no se tornó decisiva para solucionar el conflicto y años mas tarde el Emperador optó por negociar con ellos la paz (Augsburgo, 25 de septiembre de 1555), estableciendo el principio de “cuius regio, eius religio”1 lo que suponía renunciar  a la unificación política y religiosa de Alemania, renuncia que supondría el fin de la unidad de la cristiandad y el fracaso de la idea imperial del Emperador.
Seguramente este hecho determinaría su sorprendente abdicación (1556) y su decisión de retirarse a Yuste donde moriría el 21 de septiembre de 1558. 

El encargo de la obra fue encomendado probablemente a Tiziano por María de Hungría, hermana del Emperador y gran coleccionista de arte, en cuyos inventarios aparece citada, antes de pasar a su muerte en 1558, apenas un mes después de la de su hermano, a la colección de su sobrino, el rey Felipe II. Desde ese momento la obra se convirtió en una de las pinturas capitales de la colección real española, expuesta habitualmente en el Real Alcázar de Madrid en un lugar tan destacado como el Salón de los Espejos.
Aprovechando la estrecha relación existente entre Carlos V y Tiziano, que se habían conocido personalmente en Parma a fines de 1529, y al que siguió frecuentando en años sucesivos, el pintor fue requerido en Augsburgo, aprovechando la estancia del Emperador en dicha ciudad con motivo de la Dieta convocada en 1548 2  en la que se pretendía solucionar el problema religioso con algunas concesiones a los protestantes.

Ayuntamiento de Augsburgo, con el escudo de los Habsburgo
 La estancia de Tiziano en Augsburgo se prolongó durante 5 meses, de abril a septiembre. Dicha estancia resultó muy fructífera, ya que además de ejecutar esta obra, realizó la reparación de ciertos defectos en un retrato póstumo, hoy perdido, de la emperatriz Isabel, esposa de Carlos ; un retrato del vencido en Mühlberg, Juan Federico de Sajonia y varios retratos mas, perdidos en su mayoría, de la familia imperial.

1 “Según sea la del rey, así será la religión del reino”. Término acuñado en 1612 por el jurista Joachim Stephani .
2 “Dieta férrea” por la presencia de los ejércitos imperiales apostados en los alrededores.  



DOCUMENTOS CONSULTADOS
-Carlos V. La imagen del poder en el Renacimiento-Fernando Checa Cremades. Ediciones El Viso 1999.
-El espejo del tiempo. La historia y el arte de España-Juan Pablo Fusi y Francisco Calvo Serraller. Editorial Santillana 2009.
-Tiziano y su recepción en España. Tesis Doctoral- Matteo Mancini. E-prints complutense. U.C.M. 2010.
- Museo del Prado. Enciclopedia online.















        
    
                                                          

    




      

                    





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